El pueblo sin nombres y Twain
Había un pueblo que estaba en disputa continua; sus habitantes habían sido colocados en aquel lugar y no se les había indicado nada más: no sabían quiénes eran, ni qué hacían ahí.
Un día, Mark Twain pasaba por ahí, y se le acercó un hombre del pueblo, era un hombre bajito.
“Señor Twain, necesitamos su ayuda. Este pueblo terminará en un desastre si seguimos así, nadie sabe quién es, ni tiene misión, no hay orden….”
A lo que Twain respondió. “Hombre, haz llamar a todo el pueblo a la plaza principal”.
Unas horas después, todo el pueblo estaba reunido en la plaza. Mark hizo pasar uno a uno frente a él, y les asignó un nombre.
Después de unas horas, todos en el pueblo tenían un nombre, y Mark, satisfecho, se disponía a seguir su camino, pero el hombre bajito lo detuvo.
“Señor Twain, ahora tenemos nombre, pero no tenemos oficio, no sabemos qué hacer”.
A lo que Mark respondió. “Ya he asignado el oficio de cada quien conforme a su nombre. Un nombre contiene todo lo que un individuo necesita para ser individuo”.Etiquetas: narraciones, sueños
El Tabaquillo de Humboldt
Alexander von Humboldt se encontraba postrado en su tienda después de su habitual exploración del día. Era 1804, y estaba a punto de terminar su campaña de exploración por México que, un poco después, daría origen a una serie de publicaciones, que a su vez, darían origen a la Geografía moderna.
Humboldt tenía un fuerte malestar estomacal, al parecer, a pesar de que ya llevaba largo tiempo en aquellas tierras, la comida local le había hecho daño.
A la mañana siguiente, Humboldt no había mejorado, por lo que llamó a los médicos que viajaban con él, quienes a lo largo de los siguientes tres días intentaron calmar los fuertes dolores que Humboldt presentaba.
Los dolores no cesaban. Al cabo de otro par de días, no sólo los doctores estaban preocupados, también el resto de los exploradores: la expedición estaba en peligro si su cabeza, Humboldt, no se recuperaba.
Después de otro par de días, entre sueños, Humboldt recordó sus registros de botánica: hacía un par de meses una mujer indígena le había regalado un puñado de ramas que ellos llamaban “tabaquillo”, y que, le había asegurado, había curado el malestar estomacal por generaciones. Humboldt sólo la había registrado, pero no se había determinado ni su nombre, ni su uso científico comprobado, que haría unos años después.
Pero tras años de vivir en aquellas tierras, Humboldt había empezado a confiar en la sabiduría indígena local y ancestral, y en la relación de aquellos pueblos con su tierra… a fin de cuentas, esa era la misión de su Geografía Causal. Buscó entre sus registros, y encontró la muestra seca de tabaquillo.
A la mañana siguiente ya había salido una expedición en busca de “tabaquillo”, que regresó con una gran cantidad de la misma. Humboldt se preparó un té, y después de un par de días, ya había reemprendido la expedición. El “tabaquillo” no sólo permitió calmar los malestares de los expedicionarios en los meses siguientes, sino que también se le agradece la existencia de la Geografía moderna.Etiquetas: narraciones, sueños
Transportaciones y transformaciones
Hace dos noches estábamos en Barcelona. Entrábamos a una Iglesia con retablos antiguos y polvosos. Escuchábamos la explicación y yo me fugaba para descubrir lo que creía era un misterio: más allá de los lugares permitidos a los turistas, más allá de donde llegaba la luz del sol, existía un libro que te transportaba... o tal vez alucinabas, o ... ese era el misterio, cuando lo leías.
Yo solo leí las primeras líneas y aparecí afuera de la Iglesia, donde él me esperaba, en una tarde soleada donde las palomas volaban a contraluz y yo necesitaba desesperadamente una coca cola para aguantar el camino a Sevilla.
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Esta noche él y yo nos habíamos casado, por el civil y a escondidas.
Y no, no era Barcelona, ni Sevilla, era una guarida secreta que yo había decorado en las paredes con pinturas y frases; en un primer piso del que salías usando una resbaladilla.
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Y hoy, de día, es cumpleaños de mi hermano, llega a una veintena. Si seguimos la gramática se transforma y deja de ser adolescente. Y también, sin ninguna razón lógica, se cumplen cuatro años de esa mañana triste donde él -que no es el él de Barcelona ni de la guarida-, nos dejó y yo me transporté a otro mundo sin leer ningún libro, sin bajar de una resbaladilla: simplemente amanecí en otro lado, en otras circunstancias y ya no era la misma.Etiquetas: conmovedor, narraciones, sueños, tristeza, Yo
¿Seré Ingeniera?
El día que esperé durante un poco más de cuatro años y medio ha llegado: El próximo 20 de Abril a las 4 pm tiene inicio mi examen profesional. A las 6 pm espero ser ingeniera. ¿Lo seré? Sí, señorita ingeniera. ¡Quiero ser ingeniera! Ingeniera Julieta Rivero.
¡No lo puedo creer, no lo puedo creer!
Popsiana, mil gracias por este post. Etiquetas: felicidad, sueños, Yo
Salvando a la patria
El presidente electo del país acababa de dar su discurso, ahora era el turno del actual presidente.Era un día soleado, con muy pocas nubes y un airecito delicioso. La bandera ondeaba en lo alto del palacio cuando se soltó una de las cuerdas que le hacía soporte.Yo lo ví, nadie más.La otra cuerda empezaba a perder tensión y cuando lo hiciera, el pequeño asta bandera no soportaría el peso y se caería.El presidente seguía hablando.Una a una las cuerdas más pequeñas se iban soltando.No sabía qué hacer.Justo antes de que se soltara la última corrí desde mi lugar asignado. Crucé un largo pasillo rodeado de expectadores atentos al presidente. Se me hizo eterno. Corrí, corrí y justo antes de que cayera la tomé.Yo caí, pero la bandera no, y el presidente estaba a salvo.¡¡¡La patria estaba salvada!!!...Narro desde las alturas, y...¡Espero que mi sacrificio traiga una patria próspera!
...¡no!...¿Qué sacrificio la haría próspera? ¿Cuál es el adecuado?Etiquetas: México, sueños
Lucrativeland o la isla de la convivencia pacífica
- Tenemos que correr antes de que llegue la siguiente.
- Yo no entiendo por qué tenemos que ir.
- Pues porque tenemos que verlos. Ya estamos aquí.
- Pero no estoy segura de querer.
- ¡Ahora, ven! Lo hablamos antes de venir.
- ¿Dónde se quedó Alejandra?
- No sé
- ¡Ale, cruza ya!
Alejandra cruzó el puente automovilístico que no contaba con un paso peatonal y al que azotaban las olas al querer llegar a la pequeña isla situada al otro lado del fin de la masa continental.
Tuvimos que cruzar un enorme estacionamiento que me trajo recuerdas de mi infancia cuando visitaba los castillos de princesas, los pequeños mundos, las profundidades a 20,000 leguas y los piratas del Caribe, y mi ilusión era el móvil de mis acciones. Ahora no. En esta ocasión estaba en una búsqueda y necesitaba compañía.
La taquilla estaba llena y después de una larga fila y de analizar las promociones y paquetes pudimos entrar a través de un trencito que te internaba en la isla y en las atracciones.
***
Algunos años antes al final de uno de los interminables y sufridos primeros semestres de mi carrera en el ITAM, mis amigos y yo decidimos ir a comer a un mercadillo de antojitos cercano para liberar el estrés del último examen que había resultado ser de Matemáticas para Ingeniería I y el sábado de la segunda semana de exámenes. Estábamos comiendo, platicando y riendo cuando me fijé en un muchacho de perfil que pasaba: Tenía rastas o algo similar y perforaciones en nariz, orejas y labios. Al menos eso parecía de lo que alcancé a ver. La imagen pasó y yo seguí platicando. Nadie lo había notado y yo no le di mayor importancia. Que si el club de fans de Colavita o que si Rob le había dado la vuelta al curso en dos semanas y esperaba saltar de un seis a un nueve. Unas semanas después sabríamos que el salto sería de cuatro puntos por una equivocación del profesor. En torno a esto giraba la conversación cuando de pronto vi al mismo muchacho pasar en sentido contrario. No, no era el mismo, este tenía un perfil como de avestruz, pero podía ver que también tenía unas especie de rastas. Estaba muy lejos y yo no podía distinguir bien. Casi cuando ya terminábamos de comer llegó un muchacho que había entrado al Taller de Teatro a mediados de semestre y no era muy del agrado de algunos integrantes del Taller en la mesa. Lo invité a sentarse pero me contestó que sólo quería una foto con nosotros.
- ¡Ey, pónganse para una foto!
Todos seguían platicando sin hacerle el menos caso
- ¡Yuhuuuuu! ¡Una foto! ¡Nos están hablando!
Mis amigos voltearon de mala gana y sonrieron para la foto para inmediatamente seguir con la plática.
- ¿Quieres que ahora tome una yo para que salgas?
Observó a mis amigos inmersos en la plática ignorándolo completamente y dijo que no, que solo quería una de nosotros y se fue sin que los demás siquiera lo notaran.
Debo confesar que el nuevo integrante del Taller, estudiante de economía, era algo pesado y superficial, pero era comprometido con el Teatro y eso me agradaba y en alguna ocasión me había tomado el tiempo de platicar con él, cosa que nadie había hecho, y había sido agradable aunque me reservo una que otra opinión al respecto.
Un año después otro semestre llegó a su fin con sus correspondientes consecuencias como un ojo brincolín, uñas que se caen en capas, un promedio salvado de panzazo para conservar una beca y también con un musical que finalmente había podido ser presentado: El Hombre de la Mancha había resultado más compleja de lo esperado y varios miembros del Taller habían desertado incluyendo al economista indeseado por muchos. Aún así había llegado a su fin y Diseño de Procesadores había concluido con un examen final que cayó el último jueves. Como se había hecho costumbre, fuimos a Tizapán.
Paco me abrazaba mientras todos platicábamos acerca del semestre y de cómo la copiadora había estado a la orden del día y de la manera más cínica en el examen final. Cuando ya nos íbamos y nos habíamos levantado, Paco me daba un beso después del cual abrí los ojos y volví a ver a aquél muchacho. El también me vio y se apresuró en su caminar, pero en ésta ocasión iba acompañado de varios que tenían una apariencia similar. Paco me jaló para irnos con los demás pero yo dije que el y yo nos quedábamos porque íbamos a caminar. Les pareció bien y se fueron.
Había perdido de vista al muchacho y pregunté a las personas de los puestos qué sabían acerca de unos muchachos con las características antes mencionadas. Nadie sabía nada, al parecer ni siquiera los habían visto... ¡Si habían pasado enfrente! Seguimos caminando tomados de la mano y Paco preguntaba qué era lo que estaba pasando, pero yo no sabía explicarlo.
De pronto, al dar la vuelta en una esquina nos topamos de frente con el muchacho. No lo reconocí hasta que me habló:
- Hola, ¿Cómo estás?
- ¿Me hablas a mí?
- Sí. ¿No me reconoces?
- No. ¿Quién eres?
- ¡Qué mala memoria! ¿Cómo salió el Hombre de la Mancha?
De pronto lo reconocí y estaba impactada.
- Bien. Tuvimos muchas críticas, pero a nosotros nos gustó mucho. ¿No leíste el Supuesto? ¡Oye! ¿Y ese nuevo look?
- Ya ves, las personas cambian. No, no vi la obra, y tampoco leí el Supuesto, pero seguramente quedó bien. ¿No?
- No te preocupes no fue mucha gente... Y pues si, tuvimos complicaciones: No había música para el musical dos días antes del estreno. ¡Imagínate, un musical sin música! Pero las clases de canto estuvieron buenas y lo disfrutamos mucho... Pero ¡Oye, cuéntame del nuevo look!
- ¡Qué bueno! Me da gusto... Oye, ya me tengo que ir. A ver si nos vemos otro día.
Y se fue.
- ¿Quién era ese?
- Iba en Teatro. Estuvo medio semestre y un cachito del otro. Estudia economía y se llama...
- ¿Estudia economía?
- Si, bueno, al menos eso creo. A menos que se haya salido del ITAM porque no sé qué se hizo. Creí que era un muchacho que vi hace un año.
- ¿Qué muchacho?
- Uno que vi hace rato... y hace tiempo. Se parecen... Vente.
- ¿Qué pasa? ¿ A dónde vamos?
- No sé. ¿Por dónde se fue?
- Por allá creo.
- Se me hace que se metió en una banda o algo así, porque ya he visto a varios así por aquí. ¿Y sabes qué? No lo he visto en la escuela últimamente, aunque eso no sería nada raro porque mugre escuela...
Seguimos caminando toda la tarde por calles de Tizapán que nunca me habría imaginado que existían. Cosa extraña: subidas, bajadas, empedradas, zonas abandonadas y cada vez iba oscureciendo más y más. Siempre he sido miedosa, así que sugerí que regresáramos aunque no tenía idea de por dónde, pero Paco insistió en que siguiéramos un rato más después de que terminé de contarle lo que había visto aunque nada tenía el más mínimo sentido. Accedí porque estaba con él, porque sola ni loca.
Llegamos a un callejón pero no era una pared lo que lo cerraba: Al final había unas escaleras que bajamos y de pronto estábamos en un lugar totalmente oscuro. Parecían unas minas totalmente abandonadas. Pensándolo bien todo Álvaro Obregón estaba llena de barrancas, minas y zonas de paracaidistas. Pero no, esto era diferente, como si no fuera un accidente de la naturaleza. La curiosidad era grande y muy, muy al fondo se veía una luz anaranjada.
- ¿Dónde diablos estamos?
- No tengo la menor idea. Vámonos.
- No, espérate.
- ¡Vámonos, carajo!
- No, nada más vemos qué hay allá.
- No, es en serio Francisco, ya vámonos.
- No, ven dame la mano.
Podía sentir cómo la sangre era bombeada por mi corazón y llegaba a las extremidades más rápido de lo normal. Al fondo de mina se oían voces lejanas y nosotros seguíamos avanzando. Las lágrimas no paraban de salir y temblaba. ¿No que muy aventurera? No, soy una cobarde. Al llegar a la luz anaranjada vimos sombras que pasaban y nos escondimos en una pequeñas concavidad de la piedra de un lado de la pared. Había muchos y hablaban entre sí. Las sombras apenas me dejaban ver que eran como los muchachos que había visto: Cabello alborotado o con rastas y perforaciones, pero también algunos tenían plumas en el cabello, pieles de animales cubriéndolos y actuaban de forma extraña. Ni Paco ni yo hablábamos. Esto era como una sociedad secreta. ¿Cómo carajos íbamos a salir de ahí sin ser vistos? Pensaba en ello cuando noté que la iluminación provenía de focos instalados en medio de la mina. Supuse que se colgaban de la luz de la colonia de arriba y de pronto volteó uno de ellos justo debajo de una de las luces: Tenía apariencia de cerdo.
- Dios. ¿Qué es eso?
- No es una persona.
- Pero tiene cuerpo de persona.
La figuro giró y no pude verlo más pero ahora me empecé a fijar en los detalles de los otros: ¡Ahí estaba el que parecía avestruz! Y también otros que tenían aspecto de perros y bueyes, pero había algunos que sólo tenían el cabello extraño y apariencia humana.
- ¡Madres! ¡Ahí está!
- ¿Qué? ¿Quién?
- El de Teatro, el economista.
- ¿Dónde?
- Ahí, ahí. No lo puedo creer. No entiendo, algunos tienen apariencia animal, pero el... Lo vimos hace rato. No es cierto. ¿Dónde chingados estamos? ¡Vámonos por favor!
Comenzaron a reunirse en torno a una mesa muy grande como de quirófano y de pronto apareció uno que traía consigo un cerdo. Había una música extraña y el cerdo fue sacrificado. Separaron su cuerpo y dejaron la cabeza junto al muchacho que se encontraba acostado y posiblemente drogado y sedado en al mesa. No logré ver cómo fue el procedimiento pero cortaron verticalmente la cabeza del cerdo por la mitad y el cerebro lo introdujeron en el cráneo del muchacho. El procedimiento no parecía empírico. Al parecer era un profesional el que llevaba a cabo la cirugía y posteriormente hacía injertos de piel de cerdo en el rostro del muchacho. Pude observar que esto sólo se hacía del lado derecho de la cabeza-cara. De pronto el hombre-avestruz puso lo que supuse que era parafina en sus escasos cabellos en la parte superior de la cabeza que al girar pude observar que la mitad era esas como rastas y les prendió fuego. No quise ver más. Tenía mucho miedo y estaba muy impactada. Salí de la concavidad y a pesar de que sólo quería huir lo más rápido posible, traté de no hacer ruido. Paco intentó detenerme pero al final me siguió aunque estoy segura que él podría haber presenciado mucho más del espectáculo.
Estuvimos vagando por las calles de Tizapán muchas horas. Yo estaba muy cansada pero no quería detenerme. Hasta que por fin salimos a una calle conocida y regresamos a casa. Dormimos hasta tarde, yo ya no tenía más exámenes y hablamos de ello hasta tiempo después. A los dos nos había parecido un sueño y sin decirlo llegamos al mutuo acuerdo de que así había sido. Pues, además de todo nunca más volvimos a ver a ningún muchacho de aquél aspecto e investigué y el economista se había dado de baja del ITAM. Nunca lo volví a ver...
***
...Hasta ahora.
Diez años después descendía del trencito en aquélla isla. Era de conocimiento público que la comunidad había sido encontrada hacía cinco años y al no saber qué hacer con sus miembros, pues era imposible reincorporarlos a la sociedad, el gobierno mexicano los había concesionado en una publicitada licitación al mejor postor. Ahora hay un parque de diversiones cuyo nombre no pienso revelar, que ha sido ambientado exóticamente en torno a las islas Polinesias.
Al parecer sus miembros habían sido personas que al decepcionarse de la sistematización de la sociedad, su hostilidad y rudeza, de su falta de valores y honestidad, se habían resguardado en las profundidades y “regresado a sus orígenes” donde pretendían experimentar si aquél comportamiento era únicamente humano. Se sabía que sus miembros eran leales entre ellos, que tenían una especie de ciudad en la mina aquélla y que sólo salían a la superficie para proveerse de lo necesario. Se habían encontrado alrededor de sesenta personas que no dieron mayor información y que al ver destrozada su forma de vida, sumisamente habían acatado su destino.
Me pregunto qué pasará con el parque cuando los miembros se extingan: Probablemente caracterizarán a personas y les pagarán un salario para que se dejen ver con ese aspecto. Pero por supuesto que los dueños se habían encargado de ampliar el giro de su negocio y ya se habían incorporado juegos mecánicos y otras atracciones, incluyendo los recuerditos que no pueden faltar.
Después de la apertura del parque me tomó mucho tiempo decidirme a visitarlo. Cuando lo hablé con Paco se negó a acompañarme argumentando que estaba propiciando el lucro con aquéllas personas y que alguien tenía que hacerse cargo de la librería. Tenía razón pero yo quería saber el destino de mi antiguo compañero de artes. Cuando al final me decidí, organicé una expedición con mis amigas de la preparatoria después de revelarles la historia que hasta entonces sólo Paco y yo conocíamos. Y aquí estábamos ahora.
Tuvimos que hacer una hora y media de fila para entrar a la atracción principal y al estar ahí en la lanchita mecanizada del recorrido lo vi: El ex-economista del ITAM, ahora mitad chivo, con la mirada más triste que he visto. Sentí una gran tristeza.
Etiquetas: ITAM, levantar la voz, narraciones, sueños
El Gallo de Monet
Un día soleado me encontré a Monet en su jardín en Giverny. Yo iba de paso y lo ví parado sobre el puente observando los nenúnfares con una mirada triste. Me acerqué a el y le pregunté qué le pasaba. ¿Cómo una persona que expresaba tanta emotividad, belleza y alegría con colores y trazos en una composición podía emitir tanta tristeza?
-Es mi gallo
-¿Qué le sucede?
-Alexandre salió del jardín
-¿Y qué pasa?
-No ha regresado. Yo ya estoy viejo. Nunca me he adentrado en el bosque mucho más de quince minutos.
-Si quiere yo lo busco
-No, necesito a alguien que practique "jogging" y lo haga muy rápido. Si yo lo intentara me tomaría dos horas y media. Debe ser alguien más rápido que yo.
-Yo se lo consigo
Cuando el "jogger" regresó después de una hora, traía a Alexandre en sus brazos... muerto.
-Se tragó unos huevos que encontró en el bosque. Se envenenó.
Monet soltó una lágrima y los colores verde, rosa y amarillo del jardín de Giverny se volvieron obscuros y sombríos de un momento a otro.



Soñar con GALLO
Soñar al amanecer el canto de un gallo es un buen presagio, pues simboliza la alegría de vivir, sin importar los obstáculos que se presenten en su camino.
Una persona soltera, hombre o mujer, que sueñe el canto de un gallo indica matrimonio cercano con muy buenas perspectivas en lo económico.
Soñar el canto de un gallo por la noche no es bueno, pues anuncia tristezas, pesares o problemas.
Soñar que se presencia una pelea de gallos indica dificultades en la familia a causa de egoísmo, incomprensión o disputas por intereses económicos o materiales o bien por infidelidades.
Soñar un gallo hermoso cantando es anuncio de éxitos cercanos, de ascenso en el medio en que se encuentre y de aumento de responsabilidades.
Soñar gallos en pelea es un mal sueño pues insinúa que eso mismo le puede ocurrir al soñante, es decir, involucrarse en dificultades y pleitos.
Ver a un gallo en el sueño es signo de sabiduría de una persona que gusta de la compañía de los intelectuales.
Simboliza vigilancia y resurrección. También coraje, violencia y deseo desmesurado.
Etiquetas: admiración, pinturas, sueños
Ojo de Venado
Gracias por estar ahí conmigo. Esto también es tuyo.
Techalotl, preciosa princesa azteca, sostenía un compromiso con Painal, distinguido guerrero tlaxcalteca. Ella se encontraba de pie, completamente vestida con el ajuar de novia que utilizaría para la próxima ceremonia. Hermosa, hermoso ajuar. En especial aquéllas pequeñas flores secas, aquéllos "ojos de venado".
Hermoso ajuar, triste novia. Su corazón no estaba con el de Painal. Ella no deseaba dar aquéllos pasos y su mente giraba y giraba para hallar la manera de evadirlos.
Painal había escuchado acerca de la belleza de Techalotl y deseaba que fuera suya, aún cuando nunca había conocido sus sublimes y más profundos pensamientos ni sentimientos. Incluso sin conocer su fisonomía. Debía ser suya y pronto lo conseguiría.
Techalotl miraba el valle a través de la ventana de adobe en su habitación cuando una aparición la sobresaltó: Un brazo rojo y fuerte con tatuajes negros se asomaba. Era Painal que en un instante ya había bloquedo toda posibilidad de escape, pues poco a poco su cabeza se iba asomando. Painal fijó su mirada en la de Techalotl e inmediatamente en los "ojos de venado". Techalotl dió media vuelta y corrió en dirección opuesta hacia la habitación continua donde se encontró con su dama... necesitaba hacer algo pronto.
Juntas idearon un plan y de un momento a otro ya había dos hermosas y asustadas novias. Existía un problema: Los "ojos de venado" debían estar secos, y los de Techalotl habían sido preparados con meses de anticipación. No existía posibilidad de conseguir otros: Estarían vivos, frescos... Sería la única diferencia.
Painal entró estrepitosamente en la habitación donde se encontraban ambas novias en compañía de un gran séquito. Las respiraciones se contuvieron por unos instantes y las miradas fueron desviadas para no hacer notar la Vida en aquélla habitación. Era necesario que los "ojos de venado" estuvieran secos...
2 Julio 2005
Etiquetas: náhuatl, narraciones, sueños
Sueños
Cuando el sol sale por la mañana, Jacinto no tiene ganas de abrir los ojos. El quisiera seguir en aquel mundo creado en sus Sueños. Ahí se siente seguro, conforme y feliz. Puesto que él lo ha creado, no tiene riesgos. Es más, puede saberse dormido y consciente de que lo que está viviendo y sintiendo es parte de su creación. Si, qué agradable es unir elementos impensables de mundos distintos, viajar, estar con la persona con la que quiere estar, volar, sentir, oler, tocar, detener el tiempo, llegar a épocas pasadas y crear las futuras, hacer magia y estar envuelto en aventuras y misterios. Lo mejor es cuando Jacinto se propone soñar con tal o cual cosa... ¡Y lo logra! Lo logra y lo goza... Campo de Sueños.
Pero Jacinto abre los ojos. A veces ya hay sol y escucha cantar a los pájaros. ¡Qué gran sensación saberse vivo un nuevo día y poder escuchar aquel canto!... Además de la sensación de las sábanas frescas que tocan su cuerpo. Tal vez amanezca con la nariz tapada o con ojos chinguiñosos e hinchados de tanto dormir. Pero ¡Qué importa! Un buen baño lo soluciona. Levantarse de la cama es lo más difícil que puede existir, pero cuando siente el agua corriendo por su cuerpo, puede quedarse bajo el chorro un buen rato... sin que sepa cuánto tiempo ha pasado o qué fué lo que pensó en ese período.
Al salir del baño, Jacinto sigue su ritual: desodorante, crema, orejas limpias... Ahora sí está listo para pensar qué es lo que hará éste día. Por supuesto será un gran día. Será necesario vivirlo, disfrutarlo y correr el riesgo, para así acumular en su mente los elementos de cada una de las actividades de su vida, los lugares por los que pasa cada vez y a los que desea ir. Tocará, sentirá y olerá a aquella persona; se verá envuelto en sus propias aventuras y misterios... Para que al final del día y al comienzo del siguiente, todos esos elementos se conjuguen en su mente para lograr aquellos grandes Sueños.
Etiquetas: narraciones, sueños, vida