El día de hoy celebramos la culminación de una etapa de nuestras vidas que estoy segura tendrá impacto en el aspecto profesional, probablemente en el aspecto personal y deseablemente en nuestro entorno.
El día de hoy nos debemos reconocer privilegiados porque tuvimos acceso a educación, y no sólo educación, educación superior y de calidad. Debemos considerarnos privilegiados porque tuvimos la posibilidad de dedicar al menos tres horas de nuestro tiempo a la semana a aprender a pensar. No podríamos reconocernos no privilegiados cuando de acuerdo al Censo de Población y Vivienda 2010 del INEGI somos tan sólo 759,208[1] las personas que contamos con una maestría, cifra que representa 0.67% de la población total de México y apenas 1% de la población de dieciocho años y más. Yo, de manera personal me considero muy privilegiada y quisiera compartirlo con todos ustedes.
Además de privilegiada, me siento muy agradecida con todas las personas e instituciones que hicieron viable el que tuviera la posibilidad de dar continuidad a mi educación. Estoy segura que todos ustedes también tienen una lista de aquéllos que a través de su trabajo, recomendaciones, becas, apoyo y porras hicieron posible que estemos hoy aquí.
Al mismo tiempo que celebramos finalmente tener en nuestras manos el título que confirma la dedicación y el esfuerzo impuesto en nuestro aprender a pensar, debemos reconocer que el privilegio de nuestra educación y su resultado: nuestra capacidad de reflexión, crítica y creación, no deberían de ser temporales, y conllevan la responsabilidad de ser agentes de cambio de nuestro pequeño o gran entorno.
De igual manera, no debería de ser temporal el deseo de seguir aprendiendo, de prepararnos, y de seguir cultivando nuestro pensar para buscar convertirnos en verdaderos hombres con crecimiento intelectual, moral y espiritual.
Entonces, compañeros maestros: celebremos, reconozcamos que somos privilegiados, agradezcamos, pensemos, seamos críticos y responsables, pero sobre todo, no perdamos nunca la necesidad de ser agentes de cambio y de crecer, crecer y crecer en todos los aspectos humanos.
El despegue fue una maravilla de la ingeniería humana: una máquina volando con un centenar de personas en ella, y el sol poniéndose a contraluz. Yo no pude mas que detener mi propia maravilla ingenieril, y pensar en mi propio despegue: un ser humano con centenares de millones de células en él, empezando el nuevo viaje, la nueva etapa, la nueva autonomía, y el sol poniéndose a contraluz.
Un par de minutos después, el aterrizaje fue una maravilla de la ingeniería humana: una máquina llegando del cielo con un centenar de personas que vienen de muchos kilómetros lejos, y el sol poniéndose a contraluz. Después del estallido de aquella noche, no pude mas que detener mi propia maravilla ingenieril, y pensar en mi propio aterrizaje: un ser humano con centenares de millones de células en él, vulnerable, endeble, en manos del gran Ingeniero, y con vida, mucha vida... y el sol del otro lado del globo.
Inocencia se acercó y me dijo que ella no era mala, que su hermana Soñadora y ella no estaban peleadas con Realidad y Fuerza. Que no importaba que lo hubieran estado en aquella instancia, en aquel cuerpo, que cambiar de opinión no era malo, que la represión era dura, y que ahora estaban heridas y reducidas a un estado casi no-corpóreo, pero que ella y su hermana habían sobrevivido y siempre habían estado ahí. Que yo lo sabía, que la coexistencia era posible, y que no había ninguna traición. Que si había habido pérdidas e impactos y si quería tomarlo todo en mis manos, que no importaba, ella estaba ahí para hacer llorar y hacer volar y hacer reír. Ella dijo que la salvara y que bendijera cada momento porque Él tenía grandes planes, que adelantara el tiempo con grandes visiones, y que desistiera de culpar, aunque fuera en primera persona. También dijo que no era malo como ahora eran las cosas, que el espíritu no debe permitir desanimarse por otros más que no lo saben valorar, por otros más que no desean su bienestar, por otros más que no saben admirar, sorprenderse, derretirse y después endurecerse, pero que tenía que saludar y discernir y respetar.
Después de esto, tomé su mano y decidí no soltarla.
Hoy en nuestro día quiero decirles que me siento orgullosa de nuestro género, que ser mujer es complicado porque queremos ser grandes en cada uno de nuestros roles, y porque hasta a veces se contraponen y no podemos darle gusto a todo mundo... ni a nosotras mismas. Pero en este día, mujeres, muchas de nosotras han sufrido o siguen siendo maltratadas; y yo insisto en que somos inteligentes y sensibles, hermosas, delicadas y fuertes, y que llegará el día en que se acabe la violencia en todas sus formas: física, emocional y económica, y que nosotras mismas seremos las que acabemos con ella. Nosotras, mujeres mexicanas, haciendo un frente común en vez de criticarnos y destruirnos, empezando por querernos y convenciéndonos de nuestro valor y de lo maravillosas que somos.
Por eso, y porque hoy es nuestro día, estees mi pensamiento sobre cada una de nosotras.
Él se encuentra en aquella reunión, una junta donde su opinión no es ley, pero tal vez, sólo tal vez, se pueda quedar en la mente del que preside la junta. ¿Por qué? Porque su proceder, sus pensamientos, y sus ideas se han ganado respeto poco a poco. Y no se sabe qué cantidad de respeto. ¿Hay niveles de respeto?... De cualquier forma, él está ahí, escuchando las opiniones negativas acerca de esa otra persona, que en algunas ocasiones se ha acercado a él para platicar. Y puede ser que él no esté totalmente de acuerdo con sus ideas, pero ¡ey! sabe que para esa otra persona no ha sido fácil, que le cuesta trabajo, pero lo está intentando fuertemente... y merece una oportunidad. ¿Y qué puede hacer él? Él no tiene el poder, pero sí tiene poder de decisión sobre sus propios actos y palabras. Y eso ya es un poquito de poder. ¿Qué hacer con ese poder? Quedarse callado o dar una opinión. Una opinión, el punto medio entre la ignorancia y el saber, como diría Platón, porque finalmente es subjetiva. Él decide decirlo: “Yo creo que esa persona es bastante trabajadora e inteligente, y tiene muchas ganas de salir adelante. Se ha acercado a mí en varias ocasiones para entender cómo funciona el procesos de.. Creo que merece una oportunidad.” Y ya, él lo dijo. Fue lo único que hizo: dejar la idea en la otra mente, donde tal vez, sólo tal vez, la otra persona decida ejercer su poder de manera objetiva y responsable. Y pensando, en todo momento, que sus decisiones afectan vidas.
Todos tienen poder, en diferentes magnitudes y en diferentes circunstancias. ¿Qué se hace con él? ¿Se piensa sólo en el beneficio propio o se piensa también en que cuando se recibe ese poder es porque alguien ha pensado –con poder- que la persona tiene la suficiente capacidad para ejercerlo responsablemente?
Yo he sido bendecida por el poder que a otras personas se les ha otorgado. Estoy eternamente agradecida con la persona, que con su poder, decidió otorgarme una beca completa para estudiar la universidad. Tal vez esa persona pensó que yo era una vida, y no una vida más, sino una vida con todo lo que implica, y seguramente fue tocada por el Ser Superior en ese momento, Quien sabía lo que sucedería tiempo después. Él le otorgó ese poder.
Que cada padre con sus hijos, cada empleador con los candidatos, cada presidente con su pueblo... y con el mundo,... que cada persona con poder lo ejerza con responsabilidad hacia la vida, y tendremos una sociedad cada más justa. Finalmente, cada uno de nosotros tenemos un poquito de poder. Y quién sabe, tal vez podamos abrirle oportunidades a otros como a nosotros una vez nos las abrieron, en retribución a lo alguna vez recibido.
Puedes fingir ser alguien más en la vida real y en la ficción. Los escapes ficcionarios son los que muchas veces hacen que caigan las máscaras en la vida real. Y en realidad, resulta maravilloso fingir ser alguien más por un breve lapso de tiempo, transformarte, maquillarte, vestirte, hablar y actuar como si fueras alguien más, como si vivieras en otras circunstancias.
Yo lo he hecho. Probable, muy probable, definitivamente no soy una buena exponente. No tengo ese don. Nuna deseé dedicarme a eso, ni ser profesional, ni hacerlo magistralmente, ni tener el rol principal, ni elevar mi ego, ni mi autoestima con aplausos; simplemente transformarme y liberar el estrés y las presiones a las que me ví sometida después de acontecimientos circunstanciales.
Y lo logré: fuí una carcelera, una cortesana, una esposa molesta-golpeadora, una dama francesa-intrigosa de alta sociedad, una ninfa, una mujer acechada por el fantasma de una amiga y un ente extraño probablemente incorpóreo. Usé faldas largas, anduve descalza, dí de comer frutos a los hombres y bailé con ellos, usé una corona de flores, ondulé mi cabello, tatué mi cara de brillos azules y morados, lancé polvos mágicos, recogí mi cabello, abaniqué mi cara, hice volar mi vestido, fuí víctima de un juego de tiempo, descifré enigmas, me mantuve inmóvil, encrespé mi melena y mis ojos fueron rojos. Todo, por unos breves instantes, exquisitos, incuantificables.
Y ahora, desde el otro lado, sentada y observando, lo sigo disfrutando. Y fue maravilloso descubrirlo... y acordarme.
Me emocionó, me emocionó muchísimo. Ahora disfruto lo que es sentirte envuelto en otros aires, en otras tierras, en otros tiempos... gracias a ellos. Me encanta, me encanta sentirme identificada con alguien, detestar a alguien, asustarme, alegrarme, llorar y un momento después reír, reflexionar y después querer saberlo todo, todo. Me encanta todo el ambiente que se crea alrededor: desde el mínimo presupuesto donde todo es figurado o se dibuja con movimiento hasta una enorme producción que cuida cada detalle en espacio y tiempo.
¡Y Dios! Es un lujo innecesario. Pero lo que sí es necesario es no perder la capacidad de imaginar.
¿Qué hace que alguien desee tener una pareja? Para mí, la respuesta es: Compartir la vida con otra persona, compartir los pensamientos, sentimientos, ideas, sueños, proyectos, diversiones, tristezas, problemas, logros, pérdidas, anhelos, deseos, sabiduría, ignorancia, experiencias, caricias, fluídos, unas sábanas, un cepillo de dientes y/o un helado. Es decir, no querer estar solo.
¿Qué hace que alguien no desee tener una pareja? La respuesta se contruye negando el enunciado anterior. ¿Las razones? Múltiples, todas ellas válidas siempre y cuando provengan de un deseo auténtico: Querer disfrutar la individualidad, no desear compromiso por el momento, disfrutarse a uno mismo, disfrutar la soledad, deseo de conocimiento propio, deseo de conocer más personas para elegir apropiadamente, miedo a ser lastimado, deseo de libertad de acción y pensamiento, "no tener que rendirle cuentas a nadie", y muchas otras más.
Si lo pensamos bien, casi todas las razones anteriores pueden conservarse aún teniendo una pareja: individualidad, disfrutarse a uno mismo, conocimiento propio, etc. ... siempre y cuando se tenga una relación de pareja sana, madura y sin dependencias. ¡He ahí el problema! Y la respuesta es: Tal vez no se desea tener pareja para construírse a sí mismo de tal forma que cuando se desee tener una pareja, la relación sea sana, madura y sin dependencias.
Pero, a mi parecer, al final todos deseamos tener alguien con quien compartir. Todos deseamos una pareja... en el momento adecuado.
¿Qué significa un anillo? En una pareja, un anillo significa compromiso, una marca de que existe un lazo invisible que une a dos personas, que las mantiene separadas como individuos, pero que les recuerda que se pertenecen el uno al otro, y que aún como individuos, no se encuentran solos porque cada vez que necesiten/deseen al otro, sólo deben tirar un poco del lazo para que llegue a su lado. A las demás personas, un anillo les dice que esa persona ya posee un compromiso, y que está compartiendo su vida con alguien más.
En un idividuo sin compromiso, un anillo de soltero significaría lo contrario: No existe un lazo con alguien más y eso se lo hace saber al mundo.
Entonces, ¿un anillo de soltero es un anillo de compromiso o de no-compromiso? Ambos. Es un anillo de compromiso para con uno mismo, para construírse a sí mismo; y un anillo de no compromiso con alguien más... por el momento. También puede se pura mercadotecnia y moda... Depende del portador.
Partiendo de la idea de que el hombre desea compartir su vida y desea en algún momento tener una pareja, portar una marca de que se es soltero permitiría formar una comunidad de gente soltera-con-ganas-de-disfrutarse o de gente-soltera-amo-mi-individualidad-pero-busco-pareja. Y así, formar parejas sanas.
Tal vez soy muy ingenua-idealista. ¿Usted qué opina, querido lector?
Para tí, que eres parte de mi Universo y vives en mi Universo. Porque ambos somos polvo de estrellas y lo descubrimos juntos.
"Somos polvo de estrellas que piensa acerca de las estrellas”
Carl Sagan
Me concentro sólo en mí: Pienso en mis alegrías, mis tristezas, mis anhelos, mis logros, mis problemas y mi entorno que consiste en una circunferencia con un radio de dos metros siendo yo el centro. Todo lo demás gira a mi alrededor.
Y me olvido de lo pequeña que soy: Soy tan sólo una habitante más en esta enorme ciudad que contiene a otros diez millones de personas igual que yo con un entorno de dos metros; soy una ciudadana más de este enorme y bellísimo país lleno de gente, que como yo, tiene esperanzas y sueños, trabaja y procura el bien de sus amados; soy un ser vivo más dentro de este planeta Tierra, planeta azul, MI planeta que contiene a otros millones de seres con vida, igual que yo; soy un punto pequeño en éste MI Sistema Solar; soy un punto diminuto en ésta MI galaxia, la Vía Láctea, en la que me encuentro en un extremo; soy un punto prácticamente inexistente dentro del conjunto de galaxias del que la Vía Láctea es parte y mi existencia es aún más difusa en el Universo que contiene a miles, millones de conjuntos de galaxias. El Universo es un constante tintinear de estrellas sobre un fondo negro, cuyo fin desconocemos. Pero cada uno de sus habitantes estamos hechos de lo mismo, por eso todos somos hermanos y estaremos unidos por siempre: Somos polvo de estrellas.
Y sin embargo aún siendo una existencia prácticamente inexistente, un punto diminuto, soy un ser vivo, un ser vivo cuya existencia es un nuevo Universo que contiene otros miles de seres vivos, un cúmulo de sueños, un trillón de pensamientos, un puñado de sentimientos y un listado de experiencias. Yo soy un Universo que vive dentro de otro Universo que posiblemente viva dentro de otro Universo. Un Universo habita en mí y soy habitante de un Universo.
¿Qué pasará conmigo cuando muera? Seguiré formando parte del Universo. ¿Seré un Universo? Soy polvo de estrellas.
¿Cómo negar la posibilidad de otras formas de vida en lugares lejanos de MI Universo? En ésta vastedad no podemos ser los únicos privilegiados. Somos polvo de estrellas.
¿Cómo negar la existencia de una Mano Superior y Creadora de tanta belleza, tanta enormidad y tanta perfección? Soy polvo de estrellas.
Y este, este de aquí, donde estoy parada, donde existo, es MI Universo, nuestro Universo.
Algedi se decía a sí misma que no le gustaba que la opacaran las luces de la ciudad y las personas no pudieran sonreír con ella. Ella es un individuo, individuo entendido como un solo cuerpo. Sin embargo, por sí misma constituye un Universo. Posee luz propia, y esto se debe a que está hecha de moléculas de hidrógeno y helio que producen reacciones termonucleares en su interior. ¡Luz Propia! Suya y de nadie más. Un hermoso resplandor que puede ser admirado por algún soñador tirado en la playa de algún remoto lugar, o incluso por algunos citadinos, que en su ajetreo y prisa se toman la molestia de elevar por unos segundos la cabeza y ver si de casualidad les llega algún resplandor… distinto al de las miles de luces que los rodean. Algedi se tomaba muy en serio su trabajo: ¡Lo de la luz propia era maravilloso! Su recompensa era la sonrisa de todo aquel que la veía y admiraba su belleza y su grandeza. Una noche mientras hacía brillar la mirada de un joven, éste fue atracado. Algedi se asustó, giró un poco la vista y sólo encontró indiferencia. Los testigos se limitaron a seguir con la mirada al agresor. Alguien más hacia el Oriente tal vez jamás la había mirado, pues no tenía tiempo que perder. Algedi se dijo a sí misma que era inútil su presencia en éste Universo si nada podía hacer por nadie, y poco a poco su Universo de moléculas de hidrógeno y helio dejaron de hacer reacciones... y su brillo se fue extinguiendo... hasta que se apagó en su totalidad. El Universo de Astros se encontraba muy preocupado, en especial "La Cabra-Pan", como se llamaban a sí mismas el grupo de amigas que incluían a Algedi y su gemela, Dabih y su gemela, Nashira Y Scheddi. También intentaban animarla Vega y Altair, pero su esfuerzo era inútil. Algedi se dedicaba a caminar junto a sus compañeras en su habitual viaje... pero triste y opaca. Se repetía a sí misma que su presencia era inútil. El Universo de moléculas de hidrógeno y helio formadas por el Universo de átomos, se dispusieron a suplicarle que se reanimara, pues si no era así, su existencia tampoco tendría algún sentido, a lo que Algedi respondió que si ella no tenía importancia en éste Universo, menos la tendrían unas insignificantes moléculas conformadas por insignificantes átomos. "La Cabra-Pan", ahora desintegrada, tampoco encontraba solución y conspiraban junto con el Universo de Astros para encontrar alguna solución, y a su vez éstos pedían consejo al Universo Superior. Sin embargo, la respuesta de Algedi a todo estímulo era nula. El momento decisivo llegó con el arribo del gigante Tifón. Era necesario que la desintegrada "La Cabra-Pan" se sumergiera en las aguas del río Nilo para salvarse de la temible cólera del gigante. Pero esto no sería nunca posible sin Algedi, o morirían todas juntas o se salvarían juntas, como decía su código de honor. Algedi notó el peligro y su apatía y tristeza se transformaron en bravura, coraje y pasión, al recordar el código con la posibilidad de salvar a "La Cabra-Pan". De alguna forma obtuvo fuerzas, hizo trabajar al Universo de moléculas, que a su vez hizo trabajar al de átomos, y produjeron una gran reacción cuando el grupo de amigas se zambulló en el Nilo. Así permanecieron hasta que Tifón se fue y cuando éste lo hizo, la restituida sociedad de "La Cabra-Pan" regresó a su habitual posición y a su constante caminar... y brillar. El Universo Superior se encontraba muy feliz y la organización del Universo de Astros había dado por concluido el caso de Algedi, por lo que el Cosmos volvía a su habitual estabilidad y curso, y el firmamento brillaba en su totalidad. Una noche de Diciembre, cuando casi era turno de desaparecer de la bóveda, Algedi observó cómo una pareja de enamorados entrelazaban las manos y sintió cómo se hinchaba su corazón al admirar su belleza. Algedi les respondió con una gran sonrisa que se tradujo en un especialmente hermoso tintineo aquella noche.
1 Mayo 2005
"Cada ser humano es un Cosmos de sueños, de aspiraciones, de deseos" Edgar Morin
Tenía ganas de pintar y no lo hice. Tenía ganas de leer y no lo hice. Tenía ganas de escribir... tampoco lo hice. Pero tenía ganas de llorar, y eso sí lo hice. Iris se encontraba en el extremo izquierdo de la habitación, junto con las mujeres y la bestia del bosque, separadas de los hombres. ¿Por qué? Porque las Ninfas son divinidades menores, espíritus de la naturaleza, jóvenes hermosas que gustan de la música y la danza. Las Dríades, Ninfas del Bosque, protegen a cada planta, árbol o arbusto, y cuando un hombre daña a sus protegidos, lo hacen enloquecer en sueños diabólicos. También hay Ninfas traviesas e inocentes que susurran al oído de los hombres y cantan... Iris en una de ellas. Ella se encontraba al otro lado de la habitación, porque una Ninfa resulta indescifrable, invisible, puede ser amiga, guardiana, pero también puede ser temible... mujer... un misterio para el hombre. Las Ninfas están fuera del alcance de los hombres, ellos no las pueden ver ni controlar... Son dos mundos opuestos. Sin embargo, es necesario que estos dos mundos, el mundo físico y el mundo etéreo, se unan. Que hombre y mujer se junten para crear una gran historia que se convierta en una obra de teatro y traspase tiempos y distancias. ... Y al final también escribí.